sábado, 7 de noviembre de 2009

Transitorios de ataque

A pesar de que es corriente simplificar el concepto de timbre, diciendo que está determinado por la forma de onda, lo cierto es que eso es demasiado simplificar. Ya hemos comenzado a explicar por qué. Para empezar, en el momento del ataque, generalmente la onda es más rica en armónicos que cuando ha transcurrido un cierto tiempo.

Así pues, hay armónicos que están en el ataque y que más tarde desaparecen; éstos son los armónicos transitorios de ataque, o simplemente “transitorios”.

Los transitorios caracterizan el sonido de un instrumento de forma determinante: por ejemplo, al golpear un diapasón que da la nota “la” se escucha claramente un “mi” considerablemente agudo.


En concreto, lo que oímos no es otra cosa que el armónico tercero del “la”, que es un “mi” situado una doceava por encima. Este armónico da una forma de onda al sonido del diapasón, que dista mucho de ser la simple onda senoidal que tantas veces hemos visto representada. No es sino al cabo de dos o tres segundos, cuando este armónico desaparece (se amortigua, pierde la energía del golpe), cuando oímos el dulce tono puro del diapasón.

El timbre de un golpe de diapasón no se entiende sin este armónico transitorio, a pesar del tópico que lo identifica con la forma senoidal de su onda.

Ahora sabemos que este tópico es cierto sólo en parte.