domingo, 27 de septiembre de 2009

El tono o altura

Hemos adelantado ya la semana pasada que la frecuencia de un sonido es lo que determina su altura. Es el momento de precisar algo más esta relación entre el tono y la frecuencia.

La calidad de “agudo” o “grave” de un sonido es lo que llamamos altura o tono. Es una sensación que tendemos a unificar para cada sonido, esto es: siempre que es posible, nuestro oído asigna a un sonido una única altura.


Los sonidos de frecuencia más alta se perciben como más agudos; los de frecuencia más baja, como más graves. ¿Existe alguna otra relación entre las distintas alturas? Efectivamente. Cada vez que la frecuencia es doble, el tono que se percibe es una octava más agudo. El concepto de “octava” no tiene realmente nada que ver con el hecho de que las escalas más comúnmente utilizadas en la música occidental consten de siete notas (la octava nota sería una repetición de la primera).

Más bien el nombre de octava, y nada más, proviene de este hecho. Nuestra idea de octava es aproximadamente la siguiente: nuestra percepción del tono sigue un patrón que se repite, es una sensación que “se enrolla sobre sí misma”. Una sucesión de tonos cuyas frecuencias sean el doble, nota a nota, de otra sucesión, se percibe como teniendo esencialmente las mismas alturas, sólo que más agudas. Decimos que está una octava por encima.


Límites del oído humano en la percepción del tono y concepto de ultrasonido

¿Qué frecuencias puede tener un sonido? Para que podamos oír un sonido, habrá de tener no menos de 20 Hz. Las vibraciones más lentas no se perciben por el oído, sino más bien por el sentido del tacto, en forma de temblor. Ya que no podemos considerarlos “sonidos”, puesto que no los oímos, las vibraciones de frecuencia menor de 20 Hz se denominan infrasonidos.

Las frecuencias más agudas que podemos oír llegan a los 20.000 Hz. De igual manera, cualquier vibración de una frecuencia superior no podrá ser considerada un sonido, sino un ultrasonido.

Es importante darse cuenta de que estos límites de 20 y 20.000 Hz no son de ninguna manera exactos: en realidad lo que ocurre es que conforme la frecuencia vibratoria considerada es menor (o respectivamente: mayor) los sonidos se van oyendo más débiles, hasta que al llegar al límite inferior (respectivamente: superior) aproximado, no oiremos nada en absoluto.

Tampoco este margen es universal: los recién nacidos perciben sonidos de frecuencia muy superior a 20.000 Hz, y cuando crecemos nuestro límite se reduce, y de igual manera el oído de una persona de edad avanzada tiene un límite superior más reducido aún.

Animales como los perros y los murciélagos, oyen ultrasonidos que nosotros no podemos distinguir del silencio.


Dedicaremos más adelante todo un capítulo a frecuencias, afinación y temperamento, así que por ahora no nos extenderemos más.

2 comentarios:

Ana dijo...

Ana Muñoz.

Maria, tengo una duda, ke no se muy bien en que apartado poner...
Cuando dijiste como se sumaban multiplicaban.... intervalos. dijiste( o yo lo entendí mal) que para dividir se usaba la raiz cuadrada. pero para multiplicar se usa la potencia, y es ésta la que hace referencia al numero de veces ke se multiplica. asi que pienso ke el numero de la raiz debe hacer la referencia al numero de veces por la ke se divide. Quiero decir que si se divide entre tres, por ejemplo, seria raiz cubica...

María Quintanilla dijo...

Efectivamente, es como tú dices. Dividir es "raíz". Si se divide entre dos, raíz cuadrada; entre tres, raíz cúbica; entre cuatro, raíz cuarta, etc.